sábado, 12 de diciembre de 2015


¿Qué es México?



En un México conquistado, una imagen de unidad y lo que va más allá del indígena y español, los nuevos días de independencia, la reconstrucción y la reciente revolución, responder ¿qué es México? es ya muy equivoco.

Lo aceptable y sobre todo más provechoso es entrar en nosotros mismos y decir.

¿Qué es el mexicano?


El misterio día a día se reinventa y crece en su riqueza.



UNA MANERA DE ENTENDER Y ENCONTRAR RESPUESTA A ESTA PREGUNTA SE ENCUENTRA EN LA CULTURA QUE SE ESTABA GESTANDO  EN EL SIGLO XX, ESPECIALMENTE LOS PRIMEROS AÑOS Y QUE LOS RESULTADOS SE VEN REFLEJADOS EN NUESTRA PROPIA REALIDAD, DE ESTA CULTURA QUE SURGE ENTRE LOS GRANDES INTELECTUALES, TODOS AQUELLOS QUE HAN INTENTADO DARLE RESPUESTA A TAL PREGUNTA, A NUESTRA REALIDAD Y QUE TERMINA EN CADA UNO DE NOSOTROS Y EN NUESTRA OBRA. 

Para ello es crucial que nos demos el tiempo de conocer los orígenes y remontarnos a un núcleo muy reducido de personas y lo suficientemente sólido que se expandió en todos los espacios de la sociedad mexicana, es necesario abordar la realidad revolucionaria y su época de transición en el ateneo de la juventud, todos sus miembros y su obra.


Sobre el ateneo y la revolución del último siglo

El siglo XX, en especial los primeros años, se caracteriza por grandes controversias sociales, políticas y hasta económicas que cambiaron el orden mundial. Limitándonos a México y en esta época de crisis, es como lograremos entender el surgimiento de un movimiento muy importante, que de cultural se fue transformando en popular, movimiento encargado de reivindicar al ser humano, a la sociedad y en muchas ocasiones de darle sentido a las luchas sociales, obteniendo así algunos frutos.
Con esta investigación se pretende mostrar como las ideas de un grupo de jóvenes se fueron convirtiendo en acciones que influyeron en varios ámbitos de la sociedad. La cultura del siglo XX se vio permeada de sus ideales, su obra y aportaciones a lo ya existente.


El ateneo de la juventud se funda oficialmente el 28 de octubre de 1909, teniendo como fundadores a un grupo de jóvenes que en un futuro se convertirían en los principales escritores, filósofos, creadores e intelectuales del nuevo siglo, tales como, Antonio Caso; José Vasconcelos, Alfonso Reyes, Pedro Henríquez Ureña Isidro Fabela, Julio Torri, Diego Rivera, Manuel M. Ponce, Martin Luis Guzmán, Julián Carrillo, Nemesio García Naranjo, Montenegro, Silvestre Revueltas, Pedro Henríquez Ureña  y muchos otros. Este grupo de intelectuales se caracteriza por cuestionar la base positivista de la cultura y la situación en la que se encontraba la educación y por lo tanto la sociedad mexicana.






A este grupo de intelectuales se  le atribuyen el derrumbamiento del positivismo, renovar la identidad mexicana, dar un sentido filosófico a la Revolución de 1910 y haber intentado nuevas prácticas en la producción y divulgación del conocimiento.


Aunque su organización no estaba basada en una ideología política y si bien es cierto que apenas una pequeña parte de sus integrantes estuvo inmerso en este ámbito, también dejaron huella en esta actividad. Debemos entender que la situación del país y la problemática de la época tuvieron gran importancia en el camino y en las decisiones de los ateneístas, desde su formación, hasta las posibles acciones que pudieron haber desempeñado en torno a la revolución mexicana y después de ella. Cuando comenzaron su labor antes de 1910 se encontraba en la presidencia el general Porfirio Díaz y a pesar de la infinidad de logros en la infraestructura y desarrollo del país, las desigualdades sociales eran muchas, los conflictos políticos por el poder y los intereses económicos impedían un crecimiento optimo en muchos otros aspectos; la situación de la educación, su implementación y contenidos, las necesidades de la población y el desarrollo de los mexicanos como individuos eran de los problemas más alarmantes que hacían de México un lugar sin posibilidades para que todos pudieran crecer con dignidad.






Testimonios como el de Vasconcelos, narraban la omisión de la artes en las escuelas preparatorias, degradándolas a los pasillos. Así que en 1907 aparece un grupo de escritores y colaboradores que participaban a través de la revista "La Savia Moderna" (un año después de crearse el Ateneo), donde muchas  veces se publicaban invitaciones a conferencias de autores y reuniones de apreciación de la música, organizaban  tertulias, aparte de que comenzaban a publicar y difundir libros y revistas. Algunos de sus postulamientos  eran la eliminación del positivismo en el pensamiento, el proporcionar mayor relevancia a las emociones y a las humanidades, darles un lugar importante junto a las ciencias y deslindarse de la intelectualidad porfirista.

"Si nada de esto se oye será porque mi voz es muy débil no porque yo calle y no encuentro muy bien el reproche que guardo todavía en nuestros panoramas y nuestras verdades para experiencias ocasionales por lo visto todo esto que me llevó de escrito es una obra de desvinculación y malicioso abandono quisiera saber con qué patrón me están midiendo (...)  No veo  por qué se ha de exigir de un mexicano cualquiera que prescinde de sus investigaciones sobre algún asunto en el que ha logrado ya ser escuchado, y que se prohíbe de su mexicanísimo de publicar tales investigaciones como le plazca. Si las revistas filológicas europeas le abren el campo, pongo por caso, no creo que eso sea de lamentar para México. La literatura mexicana es la suma de las obras de los literatos mexicanos."
                                                                                 Alfonso Reyes.






viernes, 11 de diciembre de 2015

El arte 

"Quetzalcóatl deidad creadora precolombina mezcla de hombre serpiente y ave; es una construcción significante de opuestos que está en la base mítica del tiempo precolombino. La conquista española descalificó a los dioses, a la dialéctica y a las formas de vida nativas e impuso sus propias oposiciones significantes. Del choque surgió una nueva yuxtaposición de símbolos que a pesar de la violencia incluyó una convivencia íntima que aportó una infinidad de aspectos de la vida pasada, que se fusionaron desde el principio en la nueva realidad de la misma manera en que una rica y conflictiva realidad sexual y amorosa procreó a la mayoría de los hispanoamericanos"






Nuestros dioses, Saturnino Herrán (tríptico)

El proceso artístico nacionalista mexicano que encabezaron algunos artistas desde el siglo XIX, tiene como denominador común la elaboración de las huellas del pasado, este proyecto puede resumir como una epopeya en pos del hallazgo mítico, es decir, de la forma y el contenido "verdaderos". Una abstracción necesaria para la acción de gobernar, de unir bajo un denominador cultural común a un territorio diverso, arcaico, de una belleza americana tropical e hispana, diferente de la europea, del otro.

Es posible ubicarnos para finales de la revolución en el modernismo y el inicio de las corrientes vanguardistas de las que Latinoamérica fue muy participe. La nueva corriente responde a la existente con temáticas opuestas al naturalismo y positivismo postromántico, tales temas son el erotismo, anhelo de paz, lo sublime del amor, los indigenismo y la nostalgia de un pasado legendario, el sincretismo religioso y cultural que genera un ambiente místico, culto a los clásicos como la cultura griega y sus mitos como respuesta a una preocupación temática o el ocultismo. Todo lo anterior hace referencia a la preocupación de algunos de reivindicar al hombre y su existencia buscando un entero conocimiento y comunicación con un verdadero culto al arte, en especial la palabra como vehículo de sonoridades, de capacidad de sugestión y evocación de sensaciones y vivencias.

jueves, 10 de diciembre de 2015

Pintura

A partir de la ilustración la estética de las identidades culturales se entrelazan en el concepto ético romántico de la sinceridad, de lo auténtico y verdadero. Lo Mítico y lo sagrado conforman el alfabeto del alma, acaso idéntico para todos, y expresado con la mayor diversidad de formas y criterios subjetivos. 

Desde los últimos años del siglo XIX se comienzan a ver en las distintas expresiones artísticas, principalmente en la pintura, revoluciones importantes tanto en la técnica como en los temas que se abordan, Europa sigue teniendo una gran influencia entre los grandes artistas y todos los que desearan ser creadores de grandes obras tenían que conocer la riqueza cultural europea y aprender de ello, sin embargo, esta influencia o hegemonía europea fue disminuyendo en el siglo XX con las nacientes vanguardias, lo cual, sin negar el impulso final que lo europeo permitió dar al arte, dio paso a la creación de lo propio, el descubrirse a uno mismo y nacer de entre las cenizas de las revoluciones, en este periodo, con grandes maestros como base, los nuevos pintores de entre los que destacan grandes ateneístas como Diego Rivera, Roberto Montenegro, pintores y muralistas como David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco e incluso grandes caricaturistas como José Guadalupe Posada, se vieron inmersos por primera vez en su propio mundo, su diversidad y sus propios procesos, a través de la revolución conocieron la historia y el paisaje de México desde el punto de vista de los indios, campesinos, mineros, maestros, artesanos y obreros del país, entregándole a cada uno desde su perspectiva, la verdad del problema.

En el periodo de la posrevolución florecieron en México grandes corrientes artísticas y se practicaron ciertas técnicas que a nivel mundial son bastante reconocidas de en las que destacan el muralismo, el grabado y algunos estilos en pinturas como retratos.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Danza

Las danzas y los bailes indígenas, en las escuelas sirvieron como material básico y se difundieron entre maestros y estudiantes. Las misiones culturales constituyen el primer acercamiento, a esas manifestaciones dancísticas, que traerán como resultado que se vuelvan espectáculos y con esto, su deformación.

En el patio del edificio de la Secretaría de Educación Pública  se llevó a cabo la primera presentación masiva de danza que denominan “folclórica revolucionaria”, por el sentido de que no solo buscaba la reproducción de lo regional, sino que trató, por medio de su contenido y forma, de dar una nueva idea masiva de la danza.


El gobierno, por medio de la SEP (dirigida por Vasconcelos), promovió la danza popular, los bailes folclóricos y las manifestaciones dancísticas masivas. Se creó un Departamento de Cultura Estética bajo la dirección de Joaquín Beristáin, quien creo una escuela de baile para participar en los bailes populares.







Música

Durante los años de la década de 1940 se fortaleció, en el creciente contexto urbano, un particular género de lo que se conoce como la canción ranchera; que se separa de las principales formas de la música tradicional mexicana, y en especial del espíritu narrativo del corrido y otras formas regionales de música popular, que se habían impuesto como expresión de la influencia del proceso revolucionario y del desarrollo del nacionalismo, las cuales se expresaba con una gran diversidad regional, en donde se elogiaba la pureza de la provincia con sus paisajes y habitantes.
El nacionalismo musical mexicano surgió a partir del impacto social y cultural de la Revolución. En diversos países de América Latina los compositores emprendieron la indagación de un estilo nacional hacia la mitad del siglo XIX. La búsqueda de identidad nacional en la música comenzó con un movimiento indigenista romántico en Perú, Argentina, Brasil y México, basado en símbolos prehispánicos atractivos para la ópera. El compositor mexicano Aniceto Ortega (1823-1875) estrenó su ópera Guatimotzin en 1871, sobre un libreto que presenta a Cuauhtémoc como un héroe romántico.
A fines del siglo XIX y principios del XX se percibía ya un claro nacionalismo musical en México y sus países hermanos, influido por corrientes nacionalistas europeas. Este nacionalismo romántico es resultado de un proceso de “criollización” o mestizaje musical entre las danzas de salón europeas (vals, polka, mazurka, etc.), los géneros vernáculos americanos (habanera, danza, canción, etc.) y la incorporación de elementos musicales locales, expresados a través del lenguaje romántico europeo dominante.
Las ideas estéticas de los compositores nacionalistas románticos representaban los valores de las clases media y alta de la época, en concordancia con los ideales del romanticismo europeo (elevar la música del pueblo al nivel de arte). Se trataba de identificar y rescatar ciertos elementos de la música popular y revestirlos con los recursos de la música de concierto. 
En este periodo se aprecia que la mayoría de los compositores mexicanos siguieron un camino ecléctico, el cual les permitió aproximarse a varios estilos combinando elementos musicales nacionales o de otras corrientes. Las principales tendencias cultivadas durante el periodo 1910-1960 fueron, además de la nacionalista, la posromántica o neorromántica, la impresionista, la expresionista y la neoclásica, amén de otras excepcionales, como el llamado microtonalismo.
Durante la primera mitad del siglo XX la música y las artes no fueron ajenas a la gran influencia ejercida por el nacionalismo, fuerza ideológica que ayudó a la consolidación política y social de los países latinoamericanos en la búsqueda de una identidad cultural propia. Si bien el nacionalismo musical disminuyó su importancia en Europa hacia 1930, en América Latina continuó como una corriente importante hasta más allá de 1950. El México posrevolucionario favoreció el desarrollo del nacionalismo musical a partir de la política cultural aplicada por el Estado mexicano en todas las artes. Ancladas en la estética nacionalista, las instituciones culturales y educativas oficiales apoyaron la obra de artistas y compositores, y propiciaron la consolidación de una infraestructura musical moderna basada en la enseñanza y la divulgación.
El nacionalismo musical consiste en la asimilación o recreación de la música popular vernácula por los compositores de música de conciertoya sea de manera directa o indirecta, evidente o velada, explícita o sublimada. El nacionalismo musical mexicano fue proclive a la mezcla estilística, lo que explica el surgimiento de dos fases nacionalistas y varios estilos híbridos. 
El nacionalismo romántico, encabezado por Manuel M. Ponce (1882-1948) durante las dos primeras décadas del siglo, hacía énfasis en el rescate de la canción mexicana como base de una música nacional. Entre los compositores que siguieron a Ponce por esta vía estuvieron José Rolón (1876-1945), Arnulfo Miramontes (1882-1960) y Estanislao Mejía (1882-1967). El nacionalismo indigenista tuvo como líder más notable a Carlos Chávez (1899-1978) durante las dos décadas siguientes (1920 a 1940), movimiento que pretendía recrear la música prehispánica mediante el uso de la música indígena de la época. 


martes, 8 de diciembre de 2015

Próximos eventos 




"Cineplástica"
18 de junio 2015 al 31 de enero 2016
Está exposición evoca el concepto de “film sobre arte”, surgido en Europa como una nueva genealogía del ensayo visual sobre pintores, arquitectos, músicos y dramaturgos, y analiza su desarrollo en México entre 1960 y 1975.

Ubicación: Museo de Arte Moderno (Paseo de la Reforma y Gandhi s/n Bosque de Chapultepec, Ciudad de México)




"Los modernos"
11 de noviembre  2015 al  03 de abril 2016
Esta exposición ofrece al público un panorama general sobre el desarrollo del arte moderno durante el siglo XX, a partir de una selección de más de 140 obras 

Ubicación: Museo Nacional del Arte (Tacuba 8, Centro Histórico, Ciudad de México, CP. 06010)



Bibliografía 

Aguilar Alonso, Carrion Jorge , Carrion Luis , Perdomo Rufino , Maldonado Ezequiel, (1985).Cultura, historia, luchas del pueblo mexicano. (1ed.) México: Nuestro Tiempo.


Planeación y Producción: Dirección General de Publicaciones y bibliotecas, SEP. (1982). En torno a la cultura nacional. (1ed.) México: Fondo de Cultura Económica. 


Vázquez, Josefina Zoraida, (1975) Nacionalismo y educación en México. (2ed.) México: El colegio de México. 

Dallal Alberto , La Danza en México en el Siglo XX, México:CONACULTA.