Sobre el ateneo y la
revolución del último siglo
El siglo XX, en especial los primeros años,
se caracteriza por grandes controversias sociales, políticas y hasta económicas
que cambiaron el orden mundial. Limitándonos a México y en esta época de crisis, es como lograremos
entender el surgimiento de un movimiento muy importante, que de cultural se fue
transformando en popular, movimiento encargado de reivindicar al ser humano, a
la sociedad y en muchas ocasiones de darle sentido a las luchas sociales,
obteniendo así algunos frutos.
Con esta investigación se pretende
mostrar como las ideas de un grupo de jóvenes se fueron convirtiendo en
acciones que influyeron en varios ámbitos
de la sociedad. La cultura del siglo XX se vio permeada de sus ideales, su obra
y aportaciones a lo ya existente.
El ateneo de la juventud se funda
oficialmente el 28 de octubre de 1909, teniendo como fundadores a un grupo de jóvenes
que en un futuro se convertirían en los principales escritores, filósofos,
creadores e intelectuales del nuevo siglo, tales como, Antonio Caso; José Vasconcelos, Alfonso Reyes, Pedro
Henríquez Ureña Isidro Fabela, Julio Torri, Diego
Rivera, Manuel M. Ponce, Martin Luis Guzmán, Julián Carrillo, Nemesio García
Naranjo, Montenegro, Silvestre Revueltas, Pedro Henríquez Ureña y muchos otros. Este grupo de intelectuales se caracteriza
por cuestionar la base positivista de la cultura y la situación en la que se
encontraba la educación y por lo tanto la sociedad mexicana.
A este grupo de intelectuales se le
atribuyen el derrumbamiento del positivismo, renovar la identidad mexicana, dar
un sentido filosófico a la Revolución de 1910 y haber intentado nuevas
prácticas en la producción y divulgación del conocimiento.
Aunque su organización no estaba basada
en una ideología política y si bien es cierto que apenas una pequeña parte de
sus integrantes estuvo inmerso en este ámbito, también dejaron huella en
esta actividad. Debemos entender que la situación del país y la problemática de
la época tuvieron gran importancia en el camino y en las decisiones de los
ateneístas, desde su formación, hasta las posibles acciones que pudieron haber
desempeñado en torno a la revolución mexicana y después de ella. Cuando
comenzaron su labor antes de 1910 se encontraba en la presidencia el general
Porfirio Díaz y a pesar de la infinidad de logros en la infraestructura y
desarrollo del país, las desigualdades sociales eran muchas, los conflictos
políticos por el poder y los intereses económicos impedían un crecimiento
optimo en muchos otros aspectos; la situación de la educación, su
implementación y contenidos, las necesidades de la población y el desarrollo de
los mexicanos como individuos eran de los problemas más alarmantes que hacían
de México un lugar sin posibilidades para que todos pudieran crecer con
dignidad.
Testimonios como el de
Vasconcelos, narraban la omisión de la artes en las escuelas
preparatorias, degradándolas a los pasillos. Así que en 1907 aparece
un grupo de escritores y colaboradores que participaban a través de
la revista "La Savia Moderna" (un año después de crearse el
Ateneo), donde muchas veces se publicaban invitaciones a
conferencias de autores y reuniones de apreciación de la
música, organizaban tertulias, aparte de que comenzaban a
publicar y difundir libros y revistas. Algunos de
sus postulamientos eran la eliminación del positivismo en el
pensamiento, el proporcionar mayor relevancia a las emociones y a las
humanidades, darles un lugar importante junto a las ciencias y deslindarse de
la intelectualidad porfirista.
"Si nada de esto se oye será porque mi voz es muy
débil no porque yo calle y no encuentro muy bien el reproche que guardo todavía
en nuestros panoramas y nuestras verdades para experiencias ocasionales por lo
visto todo esto que me llevó de escrito es una obra de desvinculación y
malicioso abandono quisiera saber con qué patrón me están midiendo (...) No
veo por qué se ha de exigir de un mexicano cualquiera que prescinde de
sus investigaciones sobre algún asunto en el que ha logrado ya ser escuchado, y
que se prohíbe de su mexicanísimo de publicar tales investigaciones como le
plazca. Si las revistas filológicas europeas le abren el campo, pongo por caso,
no creo que eso sea de lamentar para México. La literatura mexicana es la suma de
las obras de los literatos mexicanos."
Alfonso Reyes.
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