Pintura
A partir de la ilustración la estética
de las identidades culturales se entrelazan en el concepto ético romántico de
la sinceridad, de lo auténtico y verdadero. Lo Mítico y lo sagrado conforman el
alfabeto del alma, acaso idéntico para todos, y expresado con la mayor
diversidad de formas y criterios subjetivos.
Desde los últimos años del siglo XIX
se comienzan a ver en las distintas expresiones artísticas, principalmente en
la pintura, revoluciones importantes tanto en la técnica como en los temas que
se abordan, Europa sigue teniendo una gran influencia entre los grandes
artistas y todos los que desearan ser creadores de grandes obras tenían que
conocer la riqueza cultural europea y aprender de ello, sin embargo, esta
influencia o hegemonía europea fue disminuyendo en el siglo XX con las
nacientes vanguardias, lo cual, sin negar el impulso final que lo europeo
permitió dar al arte, dio paso a la creación de lo propio, el descubrirse a uno
mismo y nacer de entre las cenizas de las revoluciones, en este periodo, con
grandes maestros como base, los nuevos pintores de entre los que destacan
grandes ateneístas como Diego Rivera, Roberto Montenegro, pintores y muralistas
como David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco e incluso grandes
caricaturistas como José Guadalupe Posada, se vieron inmersos por primera vez
en su propio mundo, su diversidad y sus propios procesos, a través de la
revolución conocieron la historia y el paisaje de México desde el punto de
vista de los indios, campesinos, mineros, maestros, artesanos y obreros del
país, entregándole a cada uno desde su perspectiva, la verdad del problema.
En el periodo de la posrevolución
florecieron en México grandes corrientes artísticas y se practicaron ciertas
técnicas que a nivel mundial son bastante reconocidas de en las que destacan el
muralismo, el grabado y algunos estilos en pinturas como retratos.
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