martes, 8 de diciembre de 2015

                

Silvestre Revueltas 





Nacido en Santiago Papasquiaro, Durango, el 31 de diciembre de 1899, el violinista, compositor y director de orquesta, Silvestre Revueltas fue el hijo mayor de una familia con destacados personajes en la vida cultural de México, como Fermín (pintor y muralista), José (escritor, novelista y guionista), Consuelo (pintora) y Rosaura (actriz).
Silvestre Revueltas fue un niño prodigio del violín, pues tocó ese primer instrumento cuando tenía cinco años y dio su primer recital en 1911.
En los años de la Revolución Mexicana, durante su estancia en la Ciudad de México, estudió en el Conservatorio Nacional de Música. Según registros sus primeros trabajos de composición datan de 1915 y en ese entonces buscaba ganarse la vida tocando en cines y orquestas. Poco tiempo después, por decisión de su padre, Gregorio Revueltas, Silvestre y su hermano Fermín viajan a Estados Unidos, para continuar sus estudios.


Con 17 años de edad, Silvestre ingresa a la escuela jesuita de St. Edwards, en Texas, donde se le recuerda como un músico especialmente dotado, que ofrecía recitales. Allí descubre la música de Claude Debussy, de quien tendría una gran influencia, así lo demuestra una de sus primeras piezas para piano, Margarita. Debido a su talento, en 1919, Silvestre ingresó en el Chicago Musical College, donde obtiene el diploma en violín, armonía y composición. Durante su estancia en Chicago, considerada la ciudad cultural y musical de la época, se relaciona con movimientos de izquierda y se casa con la cantante Jule Klarecy, con quien tuvo una hija, Carmen. También en esa época Silvestre se vuelve alcohólico, lo que más tarde le llevaría a la muerte.

Revueltas vive en ese tiempo momentos vertiginosos. En 1920 regresa a México y en 1922 vuelve a Chicago y conoce al violinista checo Otakar Sevcik. En 1923 muere su padre, situación que lo obliga a regresar a México. Su condición económica se vuelve precaria y ofrece recitales como única manera de sostenerse económicamente.
Para Silvestre Revueltas, Estados Unidos fue durante su vida tierra de aprendizaje y de formación. Entre 1917 y 1929 (o los últimos días de 1928) en diversos momentos y con intermitencias Revueltas vivió, trabajó, aprendió, enseñó, se casó, confirmó su talento como ejecutante (al violín) y puso la semilla de su trayectoria como compositor, indica Jesús del Toro en su ensayo Silvestre Revueltas: Una aproximación a su presencia en Estados Unidos. Carlos Chávez fundó en 1928 la Orquesta Sinfónica de México  e invitó a Silvestre Revueltas a participar como director asistente de la orquesta. Este acontecimiento representó la inclusión de Revueltas en el desarrollo cultural de México. Sin embargo, Revueltas desdeñaba su propia capacidad de compositor y dudaba de presentar sus obras al público, además la crisis con el alcoholismo comenzaba a agravarse. Después de una intensa relación musical en 1935 se suscitó una ruptura entre Chávez y Revueltas, sin que se supiera la causa exacta de ello.
 Entre sus obras destacan sinfónicas, ballets, canciones y composiciones teatrales como Dúo para pato y canario, El tecolote (1931); Ferias y alcancías (1932); Tocata (1933), Platos (1934) y Redes (1935). Además de Janitzio (1936); Sensemay, Canto y pequeña orquesta (1938); Homenaje a García Lorca y La coronela (1940) y la banda musical de las películas Vámonos con Pancho VillaLa noche de los mayas Ocho por radio, entre otras.


                 

   Silvestre Revueltas - Sensemayá



En 1937 marchó a España, y participó de manera activa en la guerra civil en favor de la República.
En 1943, tres años después de la muerte del autor, Rosaura Revueltas, hermana del compositor, adquirió los derechos de todos los manuscritos de Revueltas los cuales permanecían sin publicar debido a que el compositor prácticamente no publicó ninguna obra en vida. Silvestre Revueltas falleció a los 41 años. De él, Octavio Paz escribió: “Silvestre sacaba de sí mismo, de su entraña, cada nota, cada sonido, cada acorde; los extraía de su corazón, de su vientre, de su cabeza, de un bolsillo insondable de sus pantalones […].”
 Durante la ceremonia fúnebre, el poeta Pablo Neruda, amigo del músico, leyó su poema A Silvestre Revueltas, de México, en su muerte (Oratorio menor).

           Silvestre Revueltas - El Renacuajo Paseador

                                















                  


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