Silvestre Revueltas
Silvestre Revueltas
Nacido en Santiago
Papasquiaro, Durango, el 31 de diciembre de 1899, el violinista, compositor y
director de orquesta, Silvestre Revueltas fue el hijo mayor de una familia con
destacados personajes en la vida cultural de México, como Fermín (pintor y
muralista), José (escritor, novelista y guionista), Consuelo (pintora) y
Rosaura (actriz).
Silvestre
Revueltas fue un niño prodigio del violín, pues tocó ese primer instrumento
cuando tenía cinco años y dio su primer recital en 1911.
En los años de
la Revolución Mexicana, durante su estancia en la Ciudad de México, estudió en
el Conservatorio Nacional de Música. Según registros sus primeros trabajos de
composición datan de 1915 y en ese entonces buscaba ganarse la vida tocando en
cines y orquestas. Poco tiempo después, por decisión de su padre, Gregorio
Revueltas, Silvestre y su hermano Fermín viajan a Estados Unidos, para
continuar sus estudios.
Con
17 años de edad, Silvestre ingresa a la escuela jesuita de St. Edwards, en Texas,
donde se le recuerda como un músico especialmente dotado, que ofrecía
recitales. Allí descubre la música de Claude Debussy, de quien tendría una gran
influencia, así lo demuestra una de sus primeras piezas para piano, Margarita. Debido
a su talento, en 1919, Silvestre ingresó en el Chicago Musical College, donde
obtiene el diploma en violín, armonía y composición. Durante su estancia en
Chicago, considerada la ciudad cultural y musical de la época, se relaciona con
movimientos de izquierda y se casa con la cantante Jule Klarecy, con quien tuvo
una hija, Carmen. También en esa época Silvestre se vuelve alcohólico, lo que
más tarde le llevaría a la muerte.
Revueltas
vive en ese tiempo momentos vertiginosos. En 1920 regresa a México y en 1922
vuelve a Chicago y conoce al violinista checo Otakar Sevcik. En 1923 muere su
padre, situación que lo obliga a regresar a México. Su condición económica se
vuelve precaria y ofrece recitales como única manera de sostenerse
económicamente.
Para
Silvestre Revueltas, Estados Unidos fue durante su vida tierra de aprendizaje y
de formación. Entre 1917 y 1929 (o los últimos días de 1928) en diversos
momentos y con intermitencias Revueltas vivió, trabajó, aprendió, enseñó, se
casó, confirmó su talento como ejecutante (al violín) y puso la semilla de su
trayectoria como compositor, indica Jesús del Toro en su ensayo Silvestre
Revueltas: Una aproximación a su presencia en Estados Unidos. Carlos Chávez
fundó en 1928 la Orquesta Sinfónica de México e invitó a Silvestre
Revueltas a participar como director asistente de la orquesta. Este
acontecimiento representó la inclusión de Revueltas en el desarrollo cultural
de México. Sin embargo, Revueltas desdeñaba su propia capacidad de compositor y
dudaba de presentar sus obras al público, además la crisis con el alcoholismo
comenzaba a agravarse. Después de una intensa relación musical en 1935 se
suscitó una ruptura entre Chávez y Revueltas, sin que se supiera la causa
exacta de ello.
Entre
sus obras destacan sinfónicas, ballets, canciones y composiciones teatrales
como Dúo para pato y canario, El tecolote (1931); Ferias y alcancías (1932); Tocata (1933), Platos (1934) y Redes (1935). Además de Janitzio (1936);
Sensemay, Canto y pequeña orquesta (1938); Homenaje a García Lorca y La
coronela (1940) y la banda musical de las películas Vámonos con Pancho Villa, La noche de los mayas y Ocho por radio, entre
otras.
En
1937 marchó a España, y participó de manera activa en la guerra civil en favor
de la República.
En
1943, tres años después de la muerte del autor, Rosaura Revueltas, hermana del
compositor, adquirió los derechos de todos los manuscritos de Revueltas los
cuales permanecían sin publicar debido a que el compositor prácticamente no
publicó ninguna obra en vida. Silvestre Revueltas falleció a los 41 años. De
él, Octavio Paz escribió: “Silvestre sacaba de sí mismo, de su entraña, cada
nota, cada sonido, cada acorde; los extraía de su corazón, de su vientre, de su
cabeza, de un bolsillo insondable de sus pantalones […].”
Durante
la ceremonia fúnebre, el poeta Pablo Neruda, amigo del músico, leyó su poema A
Silvestre Revueltas, de México, en su muerte (Oratorio menor).





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