Antonio Caso
Como parte de los intelectuales de
la posrevolución, Antonio Caso Andrade nació el 19 de diciembre
de 1883 en la Ciudad de México y durante su adolescencia entro a la
Escuela Nacional Preparatoria en donde comenzó a involucrarse con los asuntos
de filosofía y cultura que después lo permitirían ser uno de los
más importantes personajes de las letras del siglo XX, además de trabajar
entre los maestros y compañeros que después lo acompañaron en su obra.

Su obra se desenvuelve en varias
direcciones: divulgación, docencia, política universitaria y publicaciones.
Miembro fundador y primer presidente del Ateneo de la Juventud (1908), junto
con José Vasconcelos, Alfonso Reyes y Pedro Henríquez Ureña, inicia en México
una cruzada de renovación cultural que culminaría con el rechazo a la educación
positivista y la restitución de los estudios filosóficos en las aulas.
En 1913 inaugura las cátedras de
filosofía en la recién fundada Escuela de Altos Estudios (de la que llegó a
ser director en varias ocasiones) y comienza a impartir conferencias
programadas por la Universidad Popular -creada el mismo año por el Ateneo—, con
el objeto de llevar al pueblo rudimentos de cultura superior. Las conferencias
se impartían en los talleres y centros de agrupación popular y se completaban
con visitas a los museos, excursiones, etcétera. Extendió su labor de
divulgación a Sudamérica, a donde viajó en 1921 como embajador extraordinario
(Perú, Chile, Uruguay, Brasil y Argentina), para estrechar lazos culturales.
Perteneció a las más altas corporaciones intelectuales del país, y en 1943 fue
miembro fundador de El Colegio Nacional.
Lo anterior no le impidió escribir y
cultivar su actividad docente. Durante treinta y cinco años fue sucesivamente
profesor de Ética, Estética, Epistemología, Historia de la filosofía, y
Filosofía de la historia en la Facultad de Filosofía y Letras, de Sociología en
la Facultad de Derecho y de Lógica y Metodología en otras instituciones.
Defensor de la libertad de cátedra y el pluralismo ideológico, luchó en favor
de la autonomía universitaria y en contra de cualquier filosofía oficial. Fue
profesor eminente. Enseñó las más diversas corrientes filosóficas
y fomentó el conocimiento de las circunstancias nacionales para evitar
imitaciones extralógicas.
Sus inquietudes filosóficas lo inclinaron
hasta el antiintelectualismo y el intuicionismo (incluyendo todo tipo de
intuiciones, desde la empática, volitiva, eidética, etcétera), como formas de
explorar desde diferentes ángulos la experiencia total, exploración que tampoco
podía desdeñar las aportaciones de las ciencias, pero sin reducirse a éstas. Su
preocupación por problemas morales y existenciales lo condujo a escribir
(entre 1916 y 1919) su obra capital La existencia como economía, como
desinterés y como caridad, que auguró un existencialismo cristiano (al ver
en la caridad y la esperanza categorías exclusivas de la existencia humana).
Entre su numerosa bibliografía también
cabría mencionar El problema filosófico de la educación El concepto de la
historia universal y la filosofía de los valores; El problema de México y la
ideología nacional; Principios de estética; Sociología genética y sistemática;
El peligro del hombre y La persona humana y el estado
totalitario. Durante toda su vida escribió en la prensa y en revistas
especializadas artículos que recogió en sus libros Problemas filosóficos;
Filósofos y doctrinas morales; Ensayos críticos y polémicos; Discursos a la
nación mexicana; Discursos heterogéneos, etcétera.
Recibió de Francia las Palmas
Académicas y de Alemania la Medalla Goethe Für Kunst und
Wissenschaft. Fue doctor honoris causa de las universidades de
Río de Janeiro, San Marcos de Lima y la Universidad de la Habana. México lo
proclamó el Maestro de la Juventud
Fue doctor honoris causa y
profesor emérito de la UNAM. Asimismo, fungió como director honorario de la
Facultad de Filosofía y Letras, UNAM, y fue también rector de la UNAM
(1920-1922-1923).

No hay comentarios:
Publicar un comentario