Muralismo
Uno de los grandes maestros de la pintura mexicana como lo fue Gerardo Murillo, conocido como Dr. Atl, después de lo aprendido en lugares como Francia y de notar la necesidad que tiene un país de crecer en el arte para reconocerse dentro de una cultura y de la necesidad del arte y la cultura de comunicar, transmite a sus alumnos tales ideas y se encarga de promover ciertos proyectos relacionados con el llevar a espacios públicos arte y propone al gobierno la recuperación de espacios públicos con el fin de pintar en muros, lo cual se pudo poner en practica y consolidarse como una gran escuela hasta tiempo después, con las ideas que precisamente el mismo proponía, en relación con la nueva forma de hacer arte y la visión estética que desde la ilustración dominaba el mundo. Aunado a esto, los sucesos políticos y la participación de los artistas e intelectuales dentro de ellos, determinaran las temáticas y la forma en que se tratan, dejando a un lado las ideas europeas y el estilo renacentista, comienzan a ser participes de una pintura que retrata la realidad y encuentra en ella misma vida y belleza, un arte que incluso era capaz de educar y llevar a la reflexión, lo cual es bastante provechoso en un momento donde consolidarse como nación con lazos mas reales que los políticos o económicos y la gran riqueza cultural de la que los ateneistas y artistas de la época gozaban, lograron que hoy en día nuestra visión acerca de México, incluso desde pequeños dentro de las mismas aulas se vea claramente e incluso de forma inconsciente.
En el año de 1921, Diego Rivera recibió el
encargo, al lado de José Clemente Orozco, Roberto
Montenegro, Fermín Revueltas, Jean Charlot y Pablo
O’Higgins, entre otros, de pintar los corredores y el
anfiteatro de la Escuela Nacional Preparatoria (Antiguo
Colegio de San Ildefonso en la Ciudad de México),
cobrando por metro cuadrado, como pintores de brocha
gorda [Del Conde y Franco (2001)]. Al término de esa obra
Rivera pintó un conjunto de 235 frescos en el nuevo edificio
de la Secretaría de Educación Pública, terminado en 1922.
Entre 1923 y 1928, decoró los muros de los corredores de
los tres pisos, cubos de escaleras de elevadores del primer
patio (Patio del Trabajo), y en los tres niveles del segundo
patio (Patio de las Fiestas), sobre diversos temas con fuerte
contenido social. Así tendría origen lo que ahora conocemos
como La Escuela Mexicana de Pintura.
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